Cuerpos presentes

Ayer cerramos el primer tramo de clases de este cuarto año del taller de Teatro Social que coordinamos junto con Alicia Tealdi en El Brote.

Propusimos evaluar lo hecho hasta el momento y proyectar el deseo para la segunda mitad del año. La actividad fue planteada desde la expresión corporal, plástica y escrita. Hubo un importante compromiso personal en lo manifestado por cada uno, en un clima de silencio profundo y gran emoción por los logros.

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Hay un proceso. En este grupo hay una mirada, un recibimiento. Mi cuerpo acusa recibo, mis emociones también.

Tengo un cuerpo, puedo moverlo. Antes estaba disociada. Sufrí abuso de chica, siempre negué mi cuerpo, poder aceptarlo es todo un trabajo. Hay cuerpo!!

Poder experimentar el equilibrio, que es algo que me cuesta tanto…

Lo compartí con mi familia inclusive, la conciencia que experimenté de todo el espacio que ocupamos, nuestro atrás, lo que no vemos.

Libertad, muuucha libertad. Expresarme así no es algo que haya experimentado demasiado en mi vida.

Yo, aunque no sea del teatro, puedo actuar.

Me emociona una persona mayor que se ponga en nuestro lugar (E. tiene 27 años y se refiere a J. de 70)

Alegría es lo que siento cada jueves cuando voy a trabajar. Gracias!

El cauce profundo

Ayer fue una plácida tarde de consultorio. Afuera estaba todo nevado lo cual hacía que adentro hubiera mucha más luz de la habitual. Los reflejos son distintos con la nieve, de hecho un zorzal se golpeó varias veces contra el vidrio atraído por su propia imagen, cosa que no suele suceder en esa ventana.

El camino es como una zanja que te recorre. Daniel está emocionado por los anhelos que se concretan. A veces te distraes, das vueltas, pero la zanja está ahí. 

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Río Ñirihuau

Hay una perfección que si la hubiese querido orquestar no hubiese podido. Y aparece porque logré correrme. Emocionada Melisa reflexiona de esta otra manera al observar sus propios logros. Finalmente se siente viva y con mucho para dar.

En la vida andamos muchos senderos. La zanja es un cauce profundo. Alegría y gratitud no tardan en manifestarse cuando estamos allí.

Sorpresa

20180505_160019-001Una de las sorpresas que trajo la casa nueva fue la gran cantidad de fruta que me permitió recolectar a lo largo del verano y el otoño. Lo último fueron los membrillos, cydonia oblonga, cuando ya las fuertes heladas me apuraron a agitar fuertemente el árbol y protegerme de la lluvia de fruta que pesadamente cayó tac tac tac tac golpeando sobre el pasto  y hasta rodando paredón abajo hacia el patio.

Pude hacer pastel, jalea, compota y regalar kilos de membrillos y algún frasco de jalea! Quedó para el año que viene el desafío de probar la receta para hacer el dulce duro, ese tan rico que siempre me gusta tener en la heladera para preparar un veloz postre vigilante.

Mi amiga Gaby me pasó su receta, dice que probó varias y esta es la que mejor le resultó. La comparto:

Pelar los membrillos, partirlos en 4 y sacarles el centro (semillas y portasemillas). Cáscaras y semillas van a una bolsa de tela bien cerrada con un nudo. Poner en la olla los cuartos, la bolsa de tela y abundante agua, cubriendo dos dedos sobre la fruta.

Hervir y colar cuando la fruta esté blanda. Queda agua por un lado y pulpa por el otro. La pulpa se pasa por cedaso o colador de forma que quede un puré homogéneo. Pesar y agregar la misma cantidad de azúcar. Colocar a fuego suave y revolver, revolver y revolver hasta que al pasar la cuchara por el fondo de la olla se separe por un instante. Cuenta Gaby que su abuela decía hasta que puedas escribir tu nombre al fondo de la olla. Se pone en un molde y listo! Con el agua se prepara jalea, con la misma receta que la de manzanas.

Vivir en el borde

 

 

Un viaje familiar me llevó en estos días a Chiloé, al sur de Chile. Hermosa isla, cuya historia se extiende lejos, muy lejos.

Visitar Chiloé nos invitó a quedarnos un buen rato contemplando los palafitos.

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Palafitos de Gamboa, Castro, Chiloé

Casas de madera, coloridas, construidas sobre pilotes de madera de luma, en las costas de las entradas  tranquilas del mar.

Los palafitos son viviendas del borde, construidas en una franja que alterna entre la tierra y el agua. Tienen el patio mirando al mar y un puente que las une a la tierra. En Chiloé se comenzaron a edificar en los puertos a fines del siglo XIX cuando campesinos agricultores migraron a la ciudad debido a una plaga que afectó seriamente la producción de la papa, uno de los principales cultivos de la zona. Allí se instalaron entonces, comenzando a pescar y mariscar cuando bajaba la marea. Los palafitos de Gamboa son de los pocos sobrevivientes al terremoto y maremoto de 1960.

Observando, la pregunta me aparece sin dilación: son firmes? requieren mantenimiento? La cuestión de los apoyos.

Dónde estamos apoyados? Sobre qué pilotes nos armamos para la vida?  Con cuáles construimos nuestros hogares? Qué pasa cuando alguno de los soportes se empieza a debilitar?

Cambiar o aferrarse.

A lo largo de la vida enfrentamos diferentes desafíos. Hay momentos de estabilidad y otros de borde… a veces es casi un abismo. Es posible que haya pilotes que permanezcan y otros que sea necesario cambiar. El discernimiento es la herramienta que nos permite ser capaces de establecer esa diferencia. Cultivemos el discernimiento!

 

 

Psicoterapia antroposófica

Ayer terminé con el proceso de certificación como psicoterapeuta antroposófica. Siento una profunda emoción! Tengo una nueva responsabilidad: arropar lo que he recibido, transformarlo y brindarlo. En mis propios actos y palabras.

“Qué es la antroposofía?” me preguntan.

Conocimiento del hombre. Conciencia de lo que es el ser humano y la humanidad.

En el siglo XXI, la tarea de dar sentido y orientación a la vida ha pasado de la religión y la tradición cultural a manos de la persona. Hemos llegado al núcleo de nuestra propia existencia. Tenemos que darnos las propias directrices para nuestro hacer y pensar, si no queremos perdernos en lo que nos ofrece el mundo material.

Siento responsabilidad con libertad. Es con mis propias palabras.

Agradezco a todos aquellos que semana a semana vienen a la consulta y se disponen a abrirse para bucear en sus propias directrices. Acompañarlos es una hermosa tarea.

Si quieres saber un poco más sobre antroposofía, te sugiero empezar por aquí https://www.goetheanum.org/?L=3

Época de recolección IV: sauco

Hoy, día en que tradicionalmente se comienza con los preparativos de las fiestas de fin de año en nuestro país, es una gran oportunidad para elaborar champagne de sauco y agasajar  a familiares y amigos con el sabor de la alquimia casera en las celebraciones venideras. Ya en otra ocasión les he contado algunas características del sauco, sambucus nigra, si bien entonces era marzo y la atención estaba puesta en los frutos.

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Vamos hoy con las flores, esas que cuando caminamos por calles y bordes de ruta nos embriagan con su perfume, como los tilos en Buenos Aires. La receta, para quienes no la conocen, fue divulgada en la serie de libros de plantas de la Patagonia Andina preparado por Eduardo Rapoport y colaboradores e ilustrado por Eduardo Sanz, y dice así: colocar 12 penachos de flores cortaditas (sin pedúnculos) en una damajuana o bidón. Agregar:

1/2 kg de azúcar

2 C (cucharas soperas) de vinagre de vino o manzana

1 limón, cáscara rallada y el resto en rodajas

4 1/2 lts de agua

Mezclar, agitar y dejar reposar en la damajuana 24 hs, tapada con trapo. Colar, tirar las flores y embotellar el líquido en envases de sidra limpios y bien tapados (se pueden usar botellas plásticas de gaseosas), con el corcho sujeto con alambre fino. Etiquetar.

Beber a los 15-20 días. Cuidado al destapar!!!

En el libro figuran además recetas de jarabe y torrejas de flores de sauco. Los invito a leerlo. El fin de la primavera está lleno de sorpresas para el paladar.

Fuente:

  • Rapoport, E., Margutti, L. y Sanz, E. Plantas silvestres comestibles de la Patagonia Andina, parte I exóticas (1997) ed. Universidad Nacional del Comahue

 

La conciencia de los ciclos

Llegar a Buenos Aires cuando los jacarandaes, jacarandá mimosifolia, y los tilos, tilia cordata, están en flor es un verdadero placer. Aunque no sean del todo felices las circunstancias que me convocan nuevamente a mi ciudad natal. Placer estético y regocijo espiritual.

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Museo Nacional de Bellas Artes

Cuando atravesé momentos de mucha angustia en mi vida, percibir los ciclos de la naturaleza fue el remedio que me brindó mayor serenidad. Esa misma calidez me brota súbita cuando al entrar a la ciudad recorro los largos desfiladeros lilas en las avenidas de Palermo y Recoleta, cuando los tapizados sobre el asfalto me llevan a levantar la vista para sorprenderme con tamaños árboles ofreciendo sus flores en los balcones como así también cuando las oleadas de perfume del tilo me trasladan en un instante a esos momentos sin tiempo transcurridos en la cocina de mi abuela… o en la Plazuela Yungay de Osorno, Chile.

Es probable que el orden que aporta la conciencia de los ciclos sea lo que apacigua la inquietud. Saber que la noche terminará y volverá a salir el sol, y el día llegará a su fin para dar lugar al descanso. Saber que el invierno terminará y los pájaros nuevamente me despertarán por las mañanas, que los eternos días de verano traerán infinitas posibilidades, que el otoño y sus heladas me invitarán a dormir un rato más. Entender que en 28 días volveré a sangrar, hasta que ya no suceda más y ese cambio dé lugar a nuevas posibilidades. Orden, estabilidad. El número 4.

Es frecuente en la consulta recibir niños cuya cotidianidad es altamente desordenada. Los ritmos no están claros. Para el niño no son predecibles; esto los inquieta. Son notables los cambios cuando los adultos pueden implementar ciertos ritmos estables en la rutina diaria.

Entre los 7 y 14 años, aproximadamente durante la etapa de la escolaridad primaria, los niños adquieren hábitos, ritmos, bases. Darles este capital es una gran posibilidad a la que no conviene claudicar. Por ellos, por nosotros.

Libertad

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Agüero y Córdoba – CABA

Rudolf Steiner escribió Filosofía de la libertad en el año 1894. Es un libro potente. Lo estudiamos el año pasado en el grupo de los viernes. Nos llevó unos cuantos meses…

Si tuviera que elegir algunas ideas básicas que armé a partir de esa experiencia, las formularía así:

  • el pensar (es) nuestro espíritu
  • el libre albedrío, es libertad de pensamiento? libertad de acción?

Hoy, en Buenos Aires, lejos de casa y cerca de mi mundo de infancia/adolescencia/juventud, viendo a mamá muy limitada a causa de una dolencia neurológica de dudoso diagnóstico me pregunto: que es lo terapéutico para ella? y para nosotros, como familia?

Ella brega por no tener dolor. La escucho y dudo.

Salgo a caminar por la ciudad y me cruzo con esta muraleja…en la pared del Centro de Salud que en algún momento supo brindarme un período de entrevistas psicoanalíticas de gran valor para mi en ese entonces.

Qué es libertad para mamá hoy?